-Me
gusta venir a este colegio- dijo Azz-. Unos pocos de mis amigos cercanos estudiaron
aquí, cuando ellos estudiaban aquí, yo venía mucho. Me divertía en grande. A
veces aún vengo los viernes en la tarde- dijo entre risas pícaras.
-No
quiero ni sospechar por qué vienes tanto- dijo son suficiencia Sumiko mientras
miraba a un grupo de chicos jugando futbol.
-Oh,
Sumiko- dijo Azz dándole una palmada en la cabeza a Sumiko.- No seas así
conmigo. No me gusta que pienses así de mí. La razón por la que vengo es
porque… Oh, mira son John y Frank. ¡Hey, John! ¡Hey, Frank!- dijo batiendo la
mano en alto.
-Ajoi,
Azu.- dijeron al uní sonido los muchachos.
¿Ajoi? Ahora son piratas, ¡qué amigos
me gasto!
-Ay,
qué vergüenza me hacen pasar.- dijo Azz, bajando la cabeza y sonrojándose mientras
les pasaba de largo por un lado.
-¡Que
lindos tus amigos!- dijo Házen.
-¡No
te burles!-
Házen y Sumiko rompieron en
carcajadas ante la vergüenza de Azz.
-Los
dejaste esperando- dijo Sumiko.
-Que
se queden esperando…- dijo suspirando.- Bueno, como les decía- dijo recuperando
el ánimo-, vengo los viernes porque mis amigos me invitan a verlos jugar en sus
campeonatos. Y yo como buena amiga vengo a hacerles porras.
-¿Tú,
en serio?- dijo Házen, mofando.- Pero si ni siquiera puedes…
-Hey,
Házen- dijo un chico moreno en traje deportivo- pásame la pelota, por favor.
Una pelota se había deslizado hasta
los píes de Házen mientras hablaban. Ella la tomó y se la arrojó al chico
moreno.
-Gracias-
gritó mientras volvía a la cancha.
-Lindo
chico, Házen- dijo Azz, guiñándole un ojo. Y riendo con Sumiko.
-Déjense
de tonterías- dijo mientras se sonrojaba un poco-. Allí- dijo, señalando a la
portería de lado izquierdo.
-¿Qué
sucede con esa chica?- interrumpió Azz.
-Como
te comenté hace un mes cuando inicié en tu colegio, Azz. Házen está
investigando en este colegio.
-Así
es, y he sentido una presencia extraña en aquella chica. Se llama Sarah. Va en
el mismo año que yo.
-Es
decir, el último, ¿no?
-Creo
que eso ya está claro- dijo Házen a Azz- Le gusta mucho el Futbol, y los
deportes de alto impacto.
-Todo
para lo cual yo no soy buena.
-Tus
comentarios…- dijo un tanto molesta Házen.
-Oh,
él.- dijo sobresaltada Azz.
-¿Qué?-
dijo Házen.
-¿Quién?-
dijo Sumiko.
-Es
Mike.- dijo Azz con ojos brillantes.
-¿Te
refieres al chico de blanco, el alto y delgado?- dijo Sumiko.
-¿Lo
conoces?- dijo Házen, un poco sorprendida.
-Claro
que lo conozco- dijo Azz, mientras su mirada seguía a aquel chico.
Sumiko y Házen miraban a Azz,
sorprendidas.
El chico caminó hasta la portería y
se detuvo a hablar con Sarah, la chica de la que había hablado Házen. Luego de
unas palabras se fueron juntos a los bebederos, charlando y riendo.
-No.-
dijo Azz, destrozada.- Esa…
-Azshan,
¿qué te sucede?- dijo Sumiko.- Controla tu energía.
-Él
es mi David de Miguel Ángel, ¿por qué
ella lo querría para sí? ¿Por qué querría alejarlo…?- dijo con unas pocas
lágrimas en los ojos.
-Y
eso Sumiko, es ilusión y amor. Un corazón roto. Espero que nunca te pase.
Sumiko y Házen compartieron miradas.
-Tranquila,
Azz. Vuelve en ti.
-Ya
estoy mejor, Sumiko. No sé qué me pasó, yo no soy así.
-¿Nos
acercamos un poco a Sarah?- dijo Házen.
Sumiko y Azz, asintieron. Házen
adelantó el paso. Sumiko se acercó a Azz, y le puso una mano en el hombro,
intentaba hacer de apoyo para ella.
-Tranquila,
sé que no eres muy buena para consolar. Tengo una borrosa idea en mis
recuerdos.
-¿En
serio?
-Sí,
cuando la persona que Azshan más quería murió, tomaste esta misma postura. Tu
mano en mi hombro trajo los recuerdos.
-Oh,
ya veo. Igual quiero intentarlo, soy la princesa Suzuki pero también soy otro
cuerpo, quizá tenga algo diferente.
Azz sonrió.
-¿De
dónde lo conoces? Házen pareció sorprenderse de que le conocieras. Y no me
vengas con el cuento de la chica solitaria del colegio de niñas, ella no se
sorprendería por eso.
-Quizá
sea por la manera de ser de él y la mía. Lo conozco desde hace mucho- Azz
pareció sonrojarse.-; pero nunca me había fijado mucho en él. Fue de hace poco
tiempo para acá que empezamos a compartir en una clases especiales.
-¿Tomas
clases especiales? Pero creí que eras inteligente.
-Oh,
Sumiko- dijo mientras le daba una palmada a Sumiko.-. Si soy inteligente, o
algo así. Son clases que van desde principiantes hasta avanzados, estoy ahí
para mejorar las fallas que pueda tener.
-Oh,
ya veo.
-Soy
muy amiga de su hermano. Pero hace mucho que no lo veo, creo que se mudó. No
éramos tan cercanos pero la pasábamos bien.- dijo sonriendo.- Él, Mike, siempre
será el chico lindo que no puedo tener. Estoy acostumbrada a verlo con esos
ojos, por eso realmente no entiendo por qué me puse tan mal. Creo que esto del
último año, realmente me está pegando- dijo entre risas nerviosas.- Este será
el último año que lo vea.- dijo bajando la cabeza.- Gracias, Sumiko- dijo
recuperando el ánimo- Vamos a ver qué nos dice Házen.
Y así rompió en una carrera hasta
donde estaba Házen. Sumiko se quedó atrás viéndola romper el viento. Algo le
preocupaba. Azshan tenía el corazón roto. En eso, sus cavilaciones fueron
interrumpidas por algo. Azz a unos cuantos metros de ella se encontraba
noqueada en el suelo. Házen y Sumiko, corrieron hasta ella.
-¿Qué
sucedió, Házen?
-La
muy boba no vio que había una pelota en el aire, y le cayó justamente en la
cabeza.
-Pobre,
siempre le pasa lo mismo en el colegio.
Una joven irrumpió en el círculo
donde se encontraba Azz.
-Lo
siento, niña. No te vi.
Para la sorpresa de todas, era Sarah.
-N-no
te preocupes- dijo Azz que se incorporaba y se tocaba la cabeza con dolor-.
Tranquila, siempre me pasa.- dijo con una sonrisa.
Y algo sucedió, en los ojos de esa
chica Azz vio llamas. El tiempo se paralizó. Azz, paralizó en tiempo. Uno de
sus antiguos poderes volvía a su control. Sarah.
Todo volvió a la normalidad.
-Si
necesitas algo, lo que sea. Sólo para disculparme.- dijo Sarah.
-No,
todo está bien- dijo Azz, cuando ya estaba de pie sosteniéndose de Sumiko.
-Sarah,
¿qué pasa?
Un joven (Mike) había llegado
corriendo hasta donde estaba Sarah.
-No
es nada, Mike. Sólo otro accidente.
-¿A
quién le rompiste un hueso?
-No
fui tan lejos esta vez, fue un accidente.
-Eso
dijiste la última vez.
-En
serio fue un accidente- dijo Azz.
Mike se volvió al escucharla, y la
miró con esos ojos intensos.
-Le
golpeé la cabeza con la pelota que pateé.- dijo Sarah avergonzada.
-Disculpa
a mi prima, Azu.
Eso
es todo lo que necesitaba. Estoy en el cielo.
-No
es nada, en serio- dijo con una sonrisa-. Siempre me pasa. Sumiko, Házen, creo
que es mejor que nos vayamos. Quiero una Coca-Cola.
-Disculpa.
Nos vemos- dijo Sarah.
-Nos
vemos- dijo Mike.
-Nos
vemos- respondió Azu.