En un mundo diferente, en época pasada. Existió un reino, gobernado por un rey y una reina, quienes procrearon a una hermosa niña. Tan bella como la luz azul de la aurora, tan brillante como el sol y la luna juntos, tan delicada como el agua en calma, tan valiente como el fuego. La princesa Suzuki Komae.

Por miedo a colocar a su hija en riesgo, el reino creó a una serie de protectoras. Las guerreras de los 5 poderes. Chicas que entregarían su vida a la niña. Pero existía un poder que sobrepasaba a las medidas de protección de los reyes. El poder oscuro. Oculto en un lugar que nadie esperaba. Con el paso de los años creció y se fortaleció al igual que la princesa. Hasta que las fuerzas sobrepasaron todo y el reino sucumbió. Y así, todos murieron. Pero el amor de los reyes había invocado desde el momento en que su hija nació una protección sin igual, que podía significar la perdición de las generaciones futuras. Por miedo a que la vida de su hija desapareciera le dieron, a ella y sus protectoras, el poder de renacer más tarde en algún futuro, en algún otro mundo.

Y así, la princesa Suzuki Komae y las guerreras desaparecieron y renacieron en nuestro hoy.

“Una historia inspirada en ‘Sailor Moon’ y su trama y en los poderes de ‘Sakura Card Captor’, quizá un poco más oscura y sin duda diferente a la trama original”



Abrió los ojos en los brazos de una madre muerta, una niña llamada Sumiko. Desde el momento de su nacimiento conocía su antiguo nombre y cada uno de sus poderes.

lunes, 16 de abril de 2012

VIII. El chico guapo.


-Me gusta venir a este colegio- dijo Azz-. Unos pocos de mis amigos cercanos estudiaron aquí, cuando ellos estudiaban aquí, yo venía mucho. Me divertía en grande. A veces aún vengo los viernes en la tarde- dijo entre risas pícaras.
-No quiero ni sospechar por qué vienes tanto- dijo son suficiencia Sumiko mientras miraba a un grupo de chicos jugando futbol.
-Oh, Sumiko- dijo Azz dándole una palmada en la cabeza a Sumiko.- No seas así conmigo. No me gusta que pienses así de mí. La razón por la que vengo es porque… Oh, mira son John y Frank. ¡Hey, John! ¡Hey, Frank!- dijo batiendo la mano en alto.
-Ajoi, Azu.- dijeron al uní sonido los muchachos.
¿Ajoi? Ahora son piratas, ¡qué amigos me gasto!
-Ay, qué vergüenza me hacen pasar.- dijo Azz, bajando la cabeza y sonrojándose mientras les pasaba de largo por un lado.
-¡Que lindos tus amigos!- dijo Házen.
-¡No te burles!-
            Házen y Sumiko rompieron en carcajadas ante la vergüenza de Azz.
-Los dejaste esperando- dijo Sumiko.
-Que se queden esperando…- dijo suspirando.- Bueno, como les decía- dijo recuperando el ánimo-, vengo los viernes porque mis amigos me invitan a verlos jugar en sus campeonatos. Y yo como buena amiga vengo a hacerles porras.
-¿Tú, en serio?- dijo Házen, mofando.- Pero si ni siquiera puedes…
-Hey, Házen- dijo un chico moreno en traje deportivo- pásame la pelota, por favor.
            Una pelota se había deslizado hasta los píes de Házen mientras hablaban. Ella la tomó y se la arrojó al chico moreno.
-Gracias- gritó mientras volvía a la cancha.
-Lindo chico, Házen- dijo Azz, guiñándole un ojo. Y riendo con Sumiko.
-Déjense de tonterías- dijo mientras se sonrojaba un poco-. Allí- dijo, señalando a la portería de lado izquierdo.
-¿Qué sucede con esa chica?- interrumpió Azz.
-Como te comenté hace un mes cuando inicié en tu colegio, Azz. Házen está investigando en este colegio.
-Así es, y he sentido una presencia extraña en aquella chica. Se llama Sarah. Va en el mismo año que yo.
-Es decir, el último, ¿no?
-Creo que eso ya está claro- dijo Házen a Azz- Le gusta mucho el Futbol, y los deportes de alto impacto.
-Todo para lo cual yo no soy buena.
-Tus comentarios…- dijo un tanto molesta Házen.
-Oh, él.- dijo sobresaltada Azz.
-¿Qué?- dijo Házen.
-¿Quién?- dijo Sumiko.
-Es Mike.- dijo Azz con ojos brillantes.
-¿Te refieres al chico de blanco, el alto y delgado?- dijo Sumiko.
-¿Lo conoces?- dijo Házen, un poco sorprendida.
-Claro que lo conozco- dijo Azz, mientras su mirada seguía a aquel chico.
            Sumiko y Házen miraban a Azz, sorprendidas.
            El chico caminó hasta la portería y se detuvo a hablar con Sarah, la chica de la que había hablado Házen. Luego de unas palabras se fueron juntos a los bebederos, charlando y riendo.
-No.- dijo Azz, destrozada.- Esa…
-Azshan, ¿qué te sucede?- dijo Sumiko.- Controla tu energía.
-Él es mi David de Miguel Ángel, ¿por qué ella lo querría para sí? ¿Por qué querría alejarlo…?- dijo con unas pocas lágrimas en los ojos.
-Y eso Sumiko, es ilusión y amor. Un corazón roto. Espero que nunca te pase.
            Sumiko y Házen compartieron miradas.
-Tranquila, Azz. Vuelve en ti.
-Ya estoy mejor, Sumiko. No sé qué me pasó, yo no soy así.
-¿Nos acercamos un poco a Sarah?- dijo Házen.
            Sumiko y Azz, asintieron. Házen adelantó el paso. Sumiko se acercó a Azz, y le puso una mano en el hombro, intentaba hacer de apoyo para ella.
-Tranquila, sé que no eres muy buena para consolar. Tengo una borrosa idea en mis recuerdos.
-¿En serio?
-Sí, cuando la persona que Azshan más quería murió, tomaste esta misma postura. Tu mano en mi hombro trajo los recuerdos.
-Oh, ya veo. Igual quiero intentarlo, soy la princesa Suzuki pero también soy otro cuerpo, quizá tenga algo diferente.
            Azz sonrió.
-¿De dónde lo conoces? Házen pareció sorprenderse de que le conocieras. Y no me vengas con el cuento de la chica solitaria del colegio de niñas, ella no se sorprendería por eso.
-Quizá sea por la manera de ser de él y la mía. Lo conozco desde hace mucho- Azz pareció sonrojarse.-; pero nunca me había fijado mucho en él. Fue de hace poco tiempo para acá que empezamos a compartir en una clases especiales.
-¿Tomas clases especiales? Pero creí que eras inteligente.
-Oh, Sumiko- dijo mientras le daba una palmada a Sumiko.-. Si soy inteligente, o algo así. Son clases que van desde principiantes hasta avanzados, estoy ahí para mejorar las fallas que pueda tener.
-Oh, ya veo.
-Soy muy amiga de su hermano. Pero hace mucho que no lo veo, creo que se mudó. No éramos tan cercanos pero la pasábamos bien.- dijo sonriendo.- Él, Mike, siempre será el chico lindo que no puedo tener. Estoy acostumbrada a verlo con esos ojos, por eso realmente no entiendo por qué me puse tan mal. Creo que esto del último año, realmente me está pegando- dijo entre risas nerviosas.- Este será el último año que lo vea.- dijo bajando la cabeza.- Gracias, Sumiko- dijo recuperando el ánimo- Vamos a ver qué nos dice Házen.
            Y así rompió en una carrera hasta donde estaba Házen. Sumiko se quedó atrás viéndola romper el viento. Algo le preocupaba. Azshan tenía el corazón roto. En eso, sus cavilaciones fueron interrumpidas por algo. Azz a unos cuantos metros de ella se encontraba noqueada en el suelo. Házen y Sumiko, corrieron hasta ella.
-¿Qué sucedió, Házen?
-La muy boba no vio que había una pelota en el aire, y le cayó justamente en la cabeza.
-Pobre, siempre le pasa lo mismo en el colegio.
            Una joven irrumpió en el círculo donde se encontraba Azz.
-Lo siento, niña. No te vi.
Para la sorpresa de todas, era Sarah.
-N-no te preocupes- dijo Azz que se incorporaba y se tocaba la cabeza con dolor-. Tranquila, siempre me pasa.- dijo con una sonrisa.
            Y algo sucedió, en los ojos de esa chica Azz vio llamas. El tiempo se paralizó. Azz, paralizó en tiempo. Uno de sus antiguos poderes volvía a su control. Sarah. Todo volvió a la normalidad.
-Si necesitas algo, lo que sea. Sólo para disculparme.- dijo Sarah.
-No, todo está bien- dijo Azz, cuando ya estaba de pie sosteniéndose de Sumiko.
-Sarah, ¿qué pasa?
            Un joven (Mike) había llegado corriendo hasta donde estaba Sarah.
-No es nada, Mike. Sólo otro accidente.
-¿A quién le rompiste un hueso?
-No fui tan lejos esta vez, fue un accidente.
-Eso dijiste la última vez.
-En serio fue un accidente- dijo Azz.
            Mike se volvió al escucharla, y la miró con esos ojos intensos.
-Le golpeé la cabeza con la pelota que pateé.- dijo Sarah avergonzada.
-Disculpa a mi prima, Azu.
            Eso es todo lo que necesitaba. Estoy en el cielo.
-No es nada, en serio- dijo con una sonrisa-. Siempre me pasa. Sumiko, Házen, creo que es mejor que nos vayamos. Quiero una Coca-Cola.
-Disculpa. Nos vemos- dijo Sarah.
-Nos vemos- dijo Mike.
-Nos vemos- respondió Azu.

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