Un
hombre conoció a una mujer, y se enamoró perdidamente de ella. Después de un
mes juntos, aquella mujer desapareció. El hombre quedó destrozado. Y años más
tarde se caso con una humilde y hermosa mujer rubia. De su amor nació una linda
bebé con cabellos dorados. La llamaron Házen, siguiendo las órdenes de su
corazón. Cuando la niña cumplió un año de edad, apareció en la puerta de la
casa una niña de tres años con cabellos azules. La mujer se extrañó demasiado
con su presencia, y la adoptó como suya. Cuando el señor de la casa volvió para
celebrar el cumpleaños de su niña, se topó con esa niña desconocida jugando con
la bebita. La niña de cabellos azules, se levantó en cuanto lo vio y le entrego
una carta. La niña lo miraba fijamente, esperando que él la leyera. La carta
estaba escrita por la mujer que hacía años atrás él había conocido y amado
mucho. La carta estaba firmada un día antes del nacimiento de la bebé, como premonición
de lo que sucedería.
“Ésta niña es tuya, y debes cuidarla
pues ya no cuenta con su madre. Es fruto de tu amor y recuerdo de mi rostro. Su
nombre es Sumiko, pues así lo dicta mi corazón.”
Desde aquel momento Sumiko y Házen estuvieron
juntas. Sumiko defendía a Házen hasta que ésta tuvo la fuerza de cuidar a
Sumiko, tal y como estaba escrito. El padre de Sumiko y Házen murió tres años
después, dejándolas bajo el cuidado de su esposa. Quien no tardó mucho en
perecer. Era un poder que crecía, y exterminaba a los débiles. Fue una infancia
difícil la de Házen. Terminaron bajo los cuidados de la abuela de Házen, quien
murió cuando ésta tenía trece años. En la edad en la que le fueron revelados
sus poderes. Y a pesar de su edad, Házen, aparentaba la edad de Sumiko incluso
mayor. Su identidad fue cambiada cuando Sumiko le devolvió sus recuerdos. Eran
las hermanas Tomoe, que según los registros eran hermanas gemelas.
Vivían en la antigua casa Tomoe. Cuidando una
de otra. Sumiko era todo para Házen, su hermana, su sendero, su princesa, y su
destino a proteger. Nada tocaba a Sumiko o viceversa sin primero haberlo
revisado Házen. Sailor Há, había sido en otra era, la principal protectora de
la princesa. Y había adoptado la misma personalidad en la hermana menor de
Sumiko.
Cuando Sumiko cumplió dieciséis unos espíritus
extraños empezaron a llegar a la ciudad donde vivían. Aquella vez fue la
primera vez que Házen se transformó en Sailor.
En sus manos brillaron unas figuras de soles,
en los lugares de los clavos de Jesús, por ambos lados. Soles amarillos y
brillantes. Lazos rodaron por sus brazos y aparecieron sus guantes. Un sol
brilló en su pecho y formó un broche solar que formó su traje. En sus pies sus
zapatos. Al abrir los ojos un sol en su frente mostró su marca. Sailor Há, la
Guerrera del sol.
Aquel día la princesa decidió salir de aquella
ciudad e ir a una pequeña ciudad donde brillaba un arco de luz azul. La zona de
protección. Aún no había sido activada completamente debido a que la Guerrera
del tiempo y el espacio no había despertado pero aún así el poder estaba ahí
actuando como un pequeño y débil aislante para los demonios. Desde entonces,
unos meses atrás antes de encontrar a Azshan, Sumiko y Házen luchaban con
demonios buscando a Sailor Azz.
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