En un mundo diferente, en época pasada. Existió un reino, gobernado por un rey y una reina, quienes procrearon a una hermosa niña. Tan bella como la luz azul de la aurora, tan brillante como el sol y la luna juntos, tan delicada como el agua en calma, tan valiente como el fuego. La princesa Suzuki Komae.

Por miedo a colocar a su hija en riesgo, el reino creó a una serie de protectoras. Las guerreras de los 5 poderes. Chicas que entregarían su vida a la niña. Pero existía un poder que sobrepasaba a las medidas de protección de los reyes. El poder oscuro. Oculto en un lugar que nadie esperaba. Con el paso de los años creció y se fortaleció al igual que la princesa. Hasta que las fuerzas sobrepasaron todo y el reino sucumbió. Y así, todos murieron. Pero el amor de los reyes había invocado desde el momento en que su hija nació una protección sin igual, que podía significar la perdición de las generaciones futuras. Por miedo a que la vida de su hija desapareciera le dieron, a ella y sus protectoras, el poder de renacer más tarde en algún futuro, en algún otro mundo.

Y así, la princesa Suzuki Komae y las guerreras desaparecieron y renacieron en nuestro hoy.

“Una historia inspirada en ‘Sailor Moon’ y su trama y en los poderes de ‘Sakura Card Captor’, quizá un poco más oscura y sin duda diferente a la trama original”



Abrió los ojos en los brazos de una madre muerta, una niña llamada Sumiko. Desde el momento de su nacimiento conocía su antiguo nombre y cada uno de sus poderes.

lunes, 16 de abril de 2012

X. Sospechas.

-¿Hiciste la tarea, Azu?- dijo una joven junto a Azu.
-¿Disculpa?- dijo Azu rompiendo el hilo de sus pensamientos.
-Has estado un poco rara últimamente, Azu. Ya no sales con nosotras, tanto como antes. Y te la pasas pensando mucho. ¿En qué tanto piensas?
-Para serte sincera, no lo sé. Cada vez que me sacan de mis pensamientos olvido todo lo que pensaba.
-Estás muy rara. Bueno, lo que decía era que si habías hecho la tarea.
-¿Tarea? Demonios, ¿de qué?
-Quizá estés cambiando, pero sigues siendo muy distraída- susurró para ella la joven.
-¿Dijiste algo? ¿Me insultaste? Oye, dime de una vez ¿de qué es la tarea? Ay, no puede ser.
-Toma mi cuaderno.
-¿En serio? ¡Qué bella!
-Sí, lo que tú digas.
                     
            Mientras Azu, copiaba en su cuaderno en excesiva preocupación, la chica junto a ella lanzó una seña. El mensajero había dado la señal.

-Oye, gracias- dijo Azu, mientras salían del salón a la hora del recreo- Has salvado mi vida.- Sonrió.
            En eso, Sumiko llegó hasta donde estaba ella. Una seña particular interrumpió la maniobra que empezaba a funcionar en manos de las amigas de Azu.
-Debo irme- dijo Azu a la joven.
-¿Qué? ¿A dónde?
-Le prometí a Sumiko que la ayudaría en algo.
-Oh, e-está bien.
            Sumiko y Azz se intercambiaron miradas y se fueron juntas hasta perderse de la vista de todas. Caminaron pasillos y pasillos, hasta al final de todo un pasillo oscuro salió al paso.
-Hay algo que debo decirte…- dijo Sumiko.

-¿Crees que se haya dado cuenta de nuestras intenciones esa tal Susumikó?- dijo una de las jóvenes entre el grupo.
-Se llama Sumiko- corrigió otra.
-Se me hace extraño- replicó otra.
-Esto no me está gustando- dijo la mensajera.
            Y con este último comentario todas callaron y empezaron a comer.

-¿Qué sucede?- comentó Azz.
-Házen, ha estado investigando en su colegio.
-Oh. ¿Y qué ha logrado?
-Bueno, hasta ahora ha logrado acercarse a ella.
-¿Si? ¿Cómo?
-Ingresó al equipo de futbol soccer.
-¿En serio?
-Sí.
-Pero Sumiko, ¿por qué no podemos acercarnos a ella de manera normal? ¿Por qué no podemos hablarle como lo hicieron conmigo?
-Nosotras no hablamos contigo hasta después de tu transformación.
-¿Entonces?
-Nosotras te estábamos buscando, pero no te encontramos en tu vida normal. Te encontramos después de que por sí sola tú despertaras. Azshan.
-Está bien. ¿Y por qué no nos acercamos a ella?
-Porque si tus impresiones de aquel Viernes son ciertas. Ella es Salem. La Guerrera del fuego y el rayo.
-Sí, ¿entonces?
-Ella es muy temperamental o al menos eso mantengo en mi memoria. ¿Tú no recuerdas nada?
-Eh, no he pensado en ello.
-Deberías hacerlo. Eres la que más capacidad de recuerdo tienes.
-No, yo no. Yo olvido todo. La que tenía esa capacidad era Azshan. Yo soy simplemente Azu.
            Una sombra oscureció el semblante de Sumiko.
-Igual deberías intentarlo. Ella está dentro de ti.
-Está bien. Pero Házen también es temperamental.
-Esa es la Házen que de ahora. La Sailor de antes no era así. Tenía más paciencia.
-Ella tiene miedo de perderte.
-Hoy iremos a una de las prácticas a estudiar a Sarah.
-¿Hoy?
-Sí, ¿por qué? ¿Te comprometiste con tus amigas?- El semblante de Sumiko no se veía muy feliz.
-Perdón. Pero no es mi culpa.
-Debimos haberte hallado antes. Antes de que conocieras a esas distracciones- susurró Sumiko fuera de sí.
-¿Qué dijiste?
            Una atmósfera negra rodeaba el aura de Sumiko.
-Debimos hallarte, y alejarte de tus queridas amigas.
-¡Sumiko! ¿Qué te sucede? Eso nunca lo habría permitido.
-Debí haber permitido que Házen…- y como despertando de un sueño volvió en sí.- Disculpa. No sé qué estoy hablando.
-Espero que Sarah sea quien creemos que es. Me gustaría tener a alguien más que tenga amigos y me comprenda- dijo Azu retando a Sumiko.
-Ella jamás te entenderá. Si es una de nosotras, nosotras seremos sus amigas. Ella ya abandonó todo por encontrarnos. Házen lo investigó. Su Sailor interna, es decir, Salem debió haberla guiado hasta nosotras, hasta tu energía que nos cubre.
            El rostro de Azz, demostraba su incomprensión.
-Ella es nueva en esta ciudad, Azz. Su único conocido es el joven Mike del que nos hablaste. Su primo. Está sola, no tiene amigos. Y si es una de nosotras, no dejaremos que haga amigos que nos estorben en el camino- dijo Sumiko cerrando los ojos y alejándose del pasillo oscuro.
Azz se quedó observándola. Una lágrima rodó por su mejilla. Esa no era la Sumiko que conocía. Esa era la princesa que solía recordar en sueños. El timbre interrumpió sus pensamientos. Se secó la mejilla, se irguió y se dirigió a su salón de clases.

-Hey, ¿a qué hora hoy en el cine?- dijo Azu a su grupo de amigas mientras caminaban al aula.
            El grupo de chicas se volvió sorprendido.
-¿I-irás? ¿En serio?
-¡Claro! ¿Desde cuándo yo he faltado?
            Un silencio incrementó siguiendo la pregunta de Azu.
-Está bien, quizá he estado un poco ocupada últimamente pero…
-¿Ocupada? Nos has cambiado por chicas que parecen mayores. Quizá te han dado marihuana.- dijo una joven, en un lamento exagerado.
-Ay, ¿estás loca? Las he abandonado un poco porque he tenido asuntos que resolver. Pero hoy no les fallaré, lo prometo. ¿Le puedo decir a Dave para que nos acompañe?
-¿A Dave?
            Todas miraron a Azu con caras pícaras.
-Oigan, detengan sus mentes. Saben muy bien que es mi mejor amigo. Y realmente lo he abandonado un poco.
-Al igual que a todos.
            Y esas fueron las últimas palabras al entrar al aula. Azz, sostenía un corazón roto en sus manos.
-Hey, Azz.- dijo una voz.
            Azu se volvió, un poco asustada, esperando ver a Sumiko. Era una chica, una de sus amigas cercanas. Se había quedado atrás.
-No te preocupes, Azz. Invita a Dave. E ignóralas a ellas, ya se les pasará luego cuando te vean llegar al cine a las 4 pm- dijo con una sonrisa y un guiño.
            Azu sonrió. Ella me inventó ese apodo, por un instante me asusté. Pero todo estará bien, ¿verdad, Azshan? Colocó su mano en su corazón y entró al salón.
            Y allí estaba Sumiko, mirándola con unos ojos que se le hacían lejanamente familiares.
Sí, todo estará bien- respondió una voz dentro de ella.
Apretó con fuerza su pecho y avanzó hacia su puesto pensando en las palabras de su amiga.

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