Se hizo costumbre que cada noche al
sonar las diez, Azz desaparecía de su casa y se tele transportaba a algún lugar
de la ciudad. Soltaba el hechizo y volvía a casa. Cada cierto tiempo, a veces
entre semana, a veces entre mes, incluso en medio de alguna película aparecía
un demonio que buscaba espantar a la multitud, buscando algo en sus almas. Las
Sailors se hicieron fuertes en las luchas, y adquirieron poderes de pelea que
solo podías ver en años de práctica. A pesar de todo, la vida seguía su ritmo
normal. Azu, raramente se veía con Sumiko y Házen durante sus vidas de humanas normales.
Y así, sus amigas dejaron de invadirla con preguntas sobre la hermosa chica de
cabellos azules y poco a poco la olvidaron. Pero Azu no podía olvidar sus
responsabilidades tan fácilmente, y los demonios empezaron a aparecer durante
los periodos de clases significando un problema para ella.
Ay, no me sé ésta. Si tan sólo hubiera
regresado temprano anoche, habría estudiado un poco más, pensó mientras bostezaba. Ay… Un vibrar en su muñeca la sacó de
sus pensamientos. Una misión.
-Sumiko,
no puedo salir ahora- susurró Azu a su muñeca-, estoy en medio de un examen.
¿Cómo quieres que me escape?
No puedo creer que haga esto. Empezar
a escribir locuras no se me da muy bien. Probemos mi suerte.
Se levantó de su asiento, y fue
hasta el escritorio.
-Profesora,
¿puedo ir al baño?
-No
puedes salir hasta haber terminado el examen.- Ay, no. No puedo creer lo que haré. Sumiko te mataría, tienes suerte de
que es mi último año.
-Y-ya
terminé entonces.- dijo con una sonrisa de pánico, mientras intentaba soltar el
examen en las manos de la profesora.- ¿Ahora puedo ir al baño?
-Ve,
entonces.
Las muchachas del salón miraron la
extraña escena. La chica de enfrente del pupitre de Azu, conectó una mirada con
la chica contigua. Ellas sabían que algo pasaba.
No puedo creer que hice lo que hice, pensaba mientras corría por el pasillo
camino a las escaleras. A mitad de ellas, al ver que no venía nadie pronuncio
las palabras de transformación y desapareció.
-Aquí
estoy, ¿qué sucede?- dijo despreocupada al llegar. Y se sorprendió al instante
al ver a Sailor Sumiko, inconsciente, atada con unas extrañas sogas que
parecían raíces, y al ver a Sailor Há atada a punto de ser ahorcada por las
mismas sogas.
Esta cosa es fuerte, si ató a Sailor
Há deben haber dos posibilidades, o las atacó de sorpresa o es muy, muy fuerte
para resistir los poderes de Házen.
-Detente,
cosa extraña…-Las raíces de volvieron como si escucharan y vieran. Ay, ¿qué es eso?- Soy Sailor Azz, y te
castigaré en el nombre de los corazones puros. ¡Rayo azul!
El poder salió de sus manos y atacó
a las raíces que iban en su dirección. Éstas se destruyeron como polvo. Sailor
Azz sonrió. Definitivamente es la primera
opción las capturó de sorpresa. Cuando de repente las raíces destruidas de
formaron de nuevo y se multiplicaron. ¡Ay!
Eso no fue un ataque sorpresa, ¿qué hago?
Las raíces atacaron de nuevo, pero
Sailor Azz no las atacó. A su vez se tele transportó hasta donde estaba el
origen de todo, entre Sailor Há y Sailor Sumiko había un extraño ser sin brazos
ni piernas, simplemente un tórax de donde salía un extraño tronco, el cual daba
origen a las raíces. Sailor Azz, atacó al ser con su poder.
-¡Rayo
azul!- Destrúyelo desde la raíz, ¡qué
irónico!
Las raíces empezaron a destruirse.
Pero increíblemente mientras el ser era atacado, el extraño tórax liberó un
brazo; un asqueroso y gelatinoso brazo, que sujeto el tobillo de Sailor Azz.
Las horripilantes uñas estaban empezando a clavarse en su piel, debilitando el
ataque del rayo azul que seguía en acción.
-¡Rayo
resplandeciente!- gritó Há, que se encontraba arrodillada en el suelo sujetando
su cuello con una mano y con la otra atacando, respiraba dificultosamente y
estaba llenas de rasguños debido a unas pequeñas espinas imperceptibles que
tenían las raíces.
El rayo golpeó la mano del demonio,
y juntas acabaron con él.
-¡SUMIKOOO!-
gritó Há.
Ella que había estado inconsciente
abrió los ojos y dificultosamente se colocó de pie. También estaba herida,
llena de rasguños. Alzó las manos y el demonio se convirtió en una carta.
Sumiko cayó al suelo una vez más.
Azshan salió corriendo a ayudarla.
-Sumiko,
¿estás bien?
-Gracias
por venir, o ahora seriamos polvo de Sailors. Tenías un examen hoy, ¿no?
-Está
bien, este es mi último año. Las calificaciones de este año no son tan tomadas
en cuenta para la universidad.
-¿Cómo
está, Házen?
-Estoy
bien- contestó Házen que había caminado torpemente hasta su lado.-. Azshan,
deberías irte o levantarás sospechas de que te fugaste.
-Oh,
es cierto. Debo irme.
-Vete,
nosotras estaremos bien.
Azshan asintió, y se tele
transportó. Apareció en el baño, y salió como si nada fuera pasado. Caminó
hasta el salón de clases y entró. No había nadie. Era la hora del recreo. Buscó
su comida y salió. Se había tardado exactamente 45 minutos en el “baño”. Así
que no hacía más que prepararse para la guerra de preguntas.
Todas alzaron sus cabezas al verla
llegar. Pero no pronunciaron palabra alguna. Comieron sin mencionar nada, y
hablaron de muchos temas comunes, todos iniciados por la misma chica. Azu no dijo
palabra alguna, sólo sonreía y asentía cuando era necesario.
Cuando empezaba el otro período, mientras
se dirigía al salón de clases, sus cuatro amigas la encararon.
-¿Dónde
estuviste?
-En
el baño.
-¿Por
45 minutos? Nos hicieron contar el tiempo.
Azu, no respondió.
-Prepara
bien tu excusa, nos hicieron buscar en los baños. La coordinadora querrá hablar
contigo.
Efectivamente, en el salón la
esperaba la coordinadora con cara de pocos amigos. ¡Qué molestos son aquí! Esto nunca ocurría cuando las Sailors salían de
clases, ni cuando las chicas súper poderosas Z lo hacían. Ay, ¿qué estoy
hablando? Es la vida real debo empezar a pensar en mi excusa. ¿Algo que me hizo
daño, comida envenenada?
-Bien-
Ay, madre mía…-, disculpe profesor
por interrumpir su hora. Srta. Azu, póngase de pie-…ya he muerto.
Azu, se levantó lentamente como un
condenado a muerte.
-¿Se
puede saber con qué permiso pidió usted abandonar el aula?- Jaula.
-Con
la de ir al baño, Sra.
-¿Fue
usted al baño?
-Si-
-¿Tardó
45 minutos en él?
-N-no.
-¿Y
dónde estaba usted metida?- dijo con la voz alzada.
-Conmigo-
Sonó una dulce voz en la puerta.
Todas volvieron sus miradas a la
puerta para admirar a la hermosa chica de cabellos azules parada junto a la
directora del colegio.
-Sumiko-
susurró Azu para sí más como un pensamiento.
-Permítanme
presentarles a la Srta. Sumiko Tomoe- Sumiko hizo una especie de reverencia tan
típico de su forma de ser, objeto que creó en el resto de las chicas un
sentimiento de respeto y miedo-. Ella estará con ustedes durante este corto
segundo lapso de clases. Trátenla bien.
-Disculpe
mucho el mal entendido, Sra. Coordinadora. Si me disculpa el chiste. Azz, es
decir, Azu; se cruzó conmigo en su camino de regreso al salón y se dedicó a
mostrarme el lugar, antes de que la directora pudiera atenderme. Disculpe si
ocasionó algún problema.
La sorpresa invadió el lugar. Todo
se tensó cuando la coordinadora y la directora se marcharon con una leve
advertencia hacia Azu. Sumiko tomó un lugar que le cedieron a la derecha de
Azu. Estas se dirigieron miradas durante el resto del día. Cuando el período
acabo Sumiko y Azu desaparecieron para la vista de todas.
-Pensé
que este sería un lindo lugar para reunirnos- dijo Sumiko.
-A
mí me parecía mejor el techo. Nadie puede ir ahí, lo cual nos daría privacidad.
-Todas
temen a la oscuridad. Créeme cuando te digo que nadie vendrá a este pasillo.
Pero si llegase a ocurrir podrás llevarme al techo.
-¿Qué
haces aquí, Sumiko?
-Creí
que necesitarías un poco de ayuda con tus profesoras, y yo soy buena para
manipular a las personas.
-¿Viene
en combo con la tiara de princesa?
-Muy
graciosa.
-Igual
te lo agradezco mucho. Pude haber muerto hoy.
-No,
yo pude haberlo hecho. Tú sólo habrías obtenido un castigo severo y unos
cuantos gritos.
Y así el silencio las invadió.
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