En un mundo diferente, en época pasada. Existió un reino, gobernado por un rey y una reina, quienes procrearon a una hermosa niña. Tan bella como la luz azul de la aurora, tan brillante como el sol y la luna juntos, tan delicada como el agua en calma, tan valiente como el fuego. La princesa Suzuki Komae.

Por miedo a colocar a su hija en riesgo, el reino creó a una serie de protectoras. Las guerreras de los 5 poderes. Chicas que entregarían su vida a la niña. Pero existía un poder que sobrepasaba a las medidas de protección de los reyes. El poder oscuro. Oculto en un lugar que nadie esperaba. Con el paso de los años creció y se fortaleció al igual que la princesa. Hasta que las fuerzas sobrepasaron todo y el reino sucumbió. Y así, todos murieron. Pero el amor de los reyes había invocado desde el momento en que su hija nació una protección sin igual, que podía significar la perdición de las generaciones futuras. Por miedo a que la vida de su hija desapareciera le dieron, a ella y sus protectoras, el poder de renacer más tarde en algún futuro, en algún otro mundo.

Y así, la princesa Suzuki Komae y las guerreras desaparecieron y renacieron en nuestro hoy.

“Una historia inspirada en ‘Sailor Moon’ y su trama y en los poderes de ‘Sakura Card Captor’, quizá un poco más oscura y sin duda diferente a la trama original”



Abrió los ojos en los brazos de una madre muerta, una niña llamada Sumiko. Desde el momento de su nacimiento conocía su antiguo nombre y cada uno de sus poderes.

lunes, 16 de abril de 2012

VI. Los días de las Sailors.


            Se hizo costumbre que cada noche al sonar las diez, Azz desaparecía de su casa y se tele transportaba a algún lugar de la ciudad. Soltaba el hechizo y volvía a casa. Cada cierto tiempo, a veces entre semana, a veces entre mes, incluso en medio de alguna película aparecía un demonio que buscaba espantar a la multitud, buscando algo en sus almas. Las Sailors se hicieron fuertes en las luchas, y adquirieron poderes de pelea que solo podías ver en años de práctica. A pesar de todo, la vida seguía su ritmo normal. Azu, raramente se veía con Sumiko y Házen durante sus vidas de humanas normales. Y así, sus amigas dejaron de invadirla con preguntas sobre la hermosa chica de cabellos azules y poco a poco la olvidaron. Pero Azu no podía olvidar sus responsabilidades tan fácilmente, y los demonios empezaron a aparecer durante los periodos de clases significando un problema para ella.
Ay, no me sé ésta. Si tan sólo hubiera regresado temprano anoche, habría estudiado un poco más, pensó mientras bostezaba. Ay… Un vibrar en su muñeca la sacó de sus pensamientos. Una misión.
-Sumiko, no puedo salir ahora- susurró Azu a su muñeca-, estoy en medio de un examen. ¿Cómo quieres que me escape?
No puedo creer que haga esto. Empezar a escribir locuras no se me da muy bien. Probemos mi suerte.
            Se levantó de su asiento, y fue hasta el escritorio.
-Profesora, ¿puedo ir al baño?
-No puedes salir hasta haber terminado el examen.- Ay, no. No puedo creer lo que haré. Sumiko te mataría, tienes suerte de que es mi último año.
-Y-ya terminé entonces.- dijo con una sonrisa de pánico, mientras intentaba soltar el examen en las manos de la profesora.- ¿Ahora puedo ir al baño?
-Ve, entonces.
            Las muchachas del salón miraron la extraña escena. La chica de enfrente del pupitre de Azu, conectó una mirada con la chica contigua. Ellas sabían que algo pasaba.
No puedo creer que hice lo que hice, pensaba mientras corría por el pasillo camino a las escaleras. A mitad de ellas, al ver que no venía nadie pronuncio las palabras de transformación y desapareció.
-Aquí estoy, ¿qué sucede?- dijo despreocupada al llegar. Y se sorprendió al instante al ver a Sailor Sumiko, inconsciente, atada con unas extrañas sogas que parecían raíces, y al ver a Sailor Há atada a punto de ser ahorcada por las mismas sogas.
Esta cosa es fuerte, si ató a Sailor Há deben haber dos posibilidades, o las atacó de sorpresa o es muy, muy fuerte para resistir los poderes de Házen.
-Detente, cosa extraña…-Las raíces de volvieron como si escucharan y vieran. Ay, ¿qué es eso?- Soy Sailor Azz, y te castigaré en el nombre de los corazones puros. ¡Rayo azul!
            El poder salió de sus manos y atacó a las raíces que iban en su dirección. Éstas se destruyeron como polvo. Sailor Azz sonrió. Definitivamente es la primera opción las capturó de sorpresa. Cuando de repente las raíces destruidas de formaron de nuevo y se multiplicaron. ¡Ay! Eso no fue un ataque sorpresa, ¿qué hago?
            Las raíces atacaron de nuevo, pero Sailor Azz no las atacó. A su vez se tele transportó hasta donde estaba el origen de todo, entre Sailor Há y Sailor Sumiko había un extraño ser sin brazos ni piernas, simplemente un tórax de donde salía un extraño tronco, el cual daba origen a las raíces. Sailor Azz, atacó al ser con su poder.
-¡Rayo azul!- Destrúyelo desde la raíz, ¡qué irónico!
            Las raíces empezaron a destruirse. Pero increíblemente mientras el ser era atacado, el extraño tórax liberó un brazo; un asqueroso y gelatinoso brazo, que sujeto el tobillo de Sailor Azz. Las horripilantes uñas estaban empezando a clavarse en su piel, debilitando el ataque del rayo azul que seguía en acción.
-¡Rayo resplandeciente!- gritó Há, que se encontraba arrodillada en el suelo sujetando su cuello con una mano y con la otra atacando, respiraba dificultosamente y estaba llenas de rasguños debido a unas pequeñas espinas imperceptibles que tenían las raíces.
            El rayo golpeó la mano del demonio, y juntas acabaron con él.
-¡SUMIKOOO!- gritó Há.
            Ella que había estado inconsciente abrió los ojos y dificultosamente se colocó de pie. También estaba herida, llena de rasguños. Alzó las manos y el demonio se convirtió en una carta.
            Sumiko cayó al suelo una vez más. Azshan salió corriendo a ayudarla.
-Sumiko, ¿estás bien?
-Gracias por venir, o ahora seriamos polvo de Sailors. Tenías un examen hoy, ¿no?
-Está bien, este es mi último año. Las calificaciones de este año no son tan tomadas en cuenta para la universidad.
-¿Cómo está, Házen?
-Estoy bien- contestó Házen que había caminado torpemente hasta su lado.-. Azshan, deberías irte o levantarás sospechas de que te fugaste.
-Oh, es cierto. Debo irme.
-Vete, nosotras estaremos bien.
            Azshan asintió, y se tele transportó. Apareció en el baño, y salió como si nada fuera pasado. Caminó hasta el salón de clases y entró. No había nadie. Era la hora del recreo. Buscó su comida y salió. Se había tardado exactamente 45 minutos en el “baño”. Así que no hacía más que prepararse para la guerra de preguntas.
            Todas alzaron sus cabezas al verla llegar. Pero no pronunciaron palabra alguna. Comieron sin mencionar nada, y hablaron de muchos temas comunes, todos iniciados por la misma chica. Azu no dijo palabra alguna, sólo sonreía y asentía cuando era necesario.
            Cuando empezaba el otro período, mientras se dirigía al salón de clases, sus cuatro amigas la encararon.
-¿Dónde estuviste?
-En el baño.
-¿Por 45 minutos? Nos hicieron contar el tiempo.
            Azu, no respondió.
-Prepara bien tu excusa, nos hicieron buscar en los baños. La coordinadora querrá hablar contigo.
            Efectivamente, en el salón la esperaba la coordinadora con cara de pocos amigos. ¡Qué molestos son aquí! Esto nunca ocurría cuando las Sailors salían de clases, ni cuando las chicas súper poderosas Z lo hacían. Ay, ¿qué estoy hablando? Es la vida real debo empezar a pensar en mi excusa. ¿Algo que me hizo daño, comida envenenada?
-Bien- Ay, madre mía…-, disculpe profesor por interrumpir su hora. Srta. Azu, póngase de pie-…ya he muerto.
            Azu, se levantó lentamente como un condenado a muerte.
-¿Se puede saber con qué permiso pidió usted abandonar el aula?- Jaula.
-Con la de ir al baño, Sra.
-¿Fue usted al baño?
-Si-
-¿Tardó 45 minutos en él?
-N-no.
-¿Y dónde estaba usted metida?- dijo con la voz alzada.
-Conmigo- Sonó una dulce voz en la puerta.
            Todas volvieron sus miradas a la puerta para admirar a la hermosa chica de cabellos azules parada junto a la directora del colegio.
-Sumiko- susurró Azu para sí más como un pensamiento.
-Permítanme presentarles a la Srta. Sumiko Tomoe- Sumiko hizo una especie de reverencia tan típico de su forma de ser, objeto que creó en el resto de las chicas un sentimiento de respeto y miedo-. Ella estará con ustedes durante este corto segundo lapso de clases. Trátenla bien.
-Disculpe mucho el mal entendido, Sra. Coordinadora. Si me disculpa el chiste. Azz, es decir, Azu; se cruzó conmigo en su camino de regreso al salón y se dedicó a mostrarme el lugar, antes de que la directora pudiera atenderme. Disculpe si ocasionó algún problema.
            La sorpresa invadió el lugar. Todo se tensó cuando la coordinadora y la directora se marcharon con una leve advertencia hacia Azu. Sumiko tomó un lugar que le cedieron a la derecha de Azu. Estas se dirigieron miradas durante el resto del día. Cuando el período acabo Sumiko y Azu desaparecieron para la vista de todas.
-Pensé que este sería un lindo lugar para reunirnos- dijo Sumiko.
-A mí me parecía mejor el techo. Nadie puede ir ahí, lo cual nos daría privacidad.
-Todas temen a la oscuridad. Créeme cuando te digo que nadie vendrá a este pasillo. Pero si llegase a ocurrir podrás llevarme al techo.
-¿Qué haces aquí, Sumiko?
-Creí que necesitarías un poco de ayuda con tus profesoras, y yo soy buena para manipular a las personas.
-¿Viene en combo con la tiara de princesa?
-Muy graciosa.
-Igual te lo agradezco mucho. Pude haber muerto hoy.
-No, yo pude haberlo hecho. Tú sólo habrías obtenido un castigo severo y unos cuantos gritos.
            Y así el silencio las invadió.

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